lunes, 8 de agosto de 2011

¡A este país lo hundió la mala educación!


Aunque me arriesgue al escarnio y la lapidación pública al decirlo, la mayoría de políticos, deportistas, miembros de la farándula y los medios, y otras figuras públicas en este país, son ignorantes o faltos de educación académica formal o informal, o sin el menor atisbo de civilidad. 

Los iletrados porque son folcróricos, los letrados porque son corruptos y los bonitos porque son ignorantes y atrevidos. No hablemos de los feos: somos los únicos que nos dedicamos a cultivar el intelecto (aunque hay políticos, deportistas, miembros de la farándula y los medios y otras figuras públicas muy, muy feas y para completar, bestias!)

Son constante fuente de escándalo y desmedidas fanfarrias porque es lo único que conocen, el medio en el que crecieron y lo único que por experiencia pueden imitar. 

Sólo comparables al resto de nuestras figuras públicas y dirigentes: tristes dechados de virtudes, elaboradores de espectáculos tercermundistas y subdesarrollados, corruptos, sin razón y alejados de todo sentido común: habitantes de república bananera aún cuando Angelino Garzón lo niegue rotundamente!

La mala educación mantiene a este país sumido en la miseria y en la desgracia, sin posibilidad de redención. El respeto por lo ajeno es inexistente, la incapacidad de hacer una línea y seguirla ordenadamente es latente, el desprecio por las normas y las leyes evidente: jocosamente nos jactamos de la malicia indígena ¡MALDITA FRASE! que enorgullece al pueblo y a la plebe pero me avergüenza, me produce un inmenso dolor y que, salvo por esta ocasión, ha sido proscrita de mi vocabulario. 





Basta un par de horas para ver como se atenta descarada y agresivamente contra el prójimo, 


-cómo las primeras noticias de la mañana consisten en fraudes, robos, homicidios, atentados de la grupos armados ilegales (Léase guerrilla) que después tiene el descaro de escribir en su página de internet que lo hacen para proteger la población civil de las fuerzas armadas ¿?, 


-cómo se invade el carril del SITM (cuando aunque no exista prohibición expresa, sabemos que debe estar libre porque de lo contrario sería un contrasentido!), 


-cómo se ocupan, parqueando, ambos carriles de una estrecha calle impidiendo el tránsito y ay del pobre transeunte o conductor que amenace con reclamar, 


-cómo somos incapaces de activar la direccional para cruzar en algún sentido; mucho menos las luces de parqueo para indicar que vamos a parar y que Dios nos proteja si intentamos interrumpir la amena conversación de dos taxistas o dos motociclistas que ocupan los dos carriles de la "autopista" (entre comillas porque autopista, autopista... en fin...) comentando entre si los detalles del cotejo de fútbol y la borrachera del fin de semana (estoy seguro que no están discutiendo como el pensamiento kantiano supone un giro en la concepción de la filosofía, de eso estoy seguro!)


-cómo desde nuestras figuras de autoridad proferimos irrespeto al prójimo y su diversidad por razones "religiosas y/o morales" (Procurador Ordoñez: este varillazo es para Ud. y su secta)

Dolor, tristeza profunda y minusvalía, porque ya ni siquiera intensa ira me produce enfrentarme a diario a ese paupérrimo espectáculo de sociedad sin la esperanza de un mañana mejor. Los pocos esfuerzos del estado por educar se ven rápidamente opacados por lo violentos y los vándalos en las escuelas y las universidades públicas. 

Que vuelva la CÍVICA y LA URBANIDAD DE CARREÑO a escuelas, colegios y universidades! 

Siento pasión por mi país, pero realista soy del corto alcance de mis esfuerzos por escasos, porque son minimizados por el vasto entrópico que los rodea!

Es posible que en 200 o 300 años y luego de haber purgado esta sociedad de todos sus "defectos" podamos decir, como verdad de perogrullo, que el riesgo es quedarse... ¡He dicho!
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